Tiempo ha pasado ya (casi trece años, que ahí es nada) desde la última vez que pude afotar a este larguirucho de Iberia, cuando todavía lucía la librea tricolor de la aerolínea.
Me volvía a encontrar con él, a sus casi 27 añazos, cuando aparecía rodando para ponerse a la cola y efectuar despegue por la 36-R de Barajas.
|
|