Posiblemente la estrella del Museo Americano de Duxford. Contrasta visto desde aquí la modernidad del interior con la campiña inglesa, pareciera que esos delgados cristales separaran dos mundos diferentes.
ESte Blackbird surgió de la nada, no estaba entre los aviones expuestos al público, despegó, dio dos o tres pasadas y pegando un tirón tremendo desapareció de la vista de los asombrados visitantes.
Cosas del clima británico: la escasa luz de una tarde lluviosa no ayuda mucho a "congelar" debidamente a un avión que despega a más de 300 Km/h. Sin embargo, sí resalta las características "colas de tigre" que acompañaban los despegues del "Habu". El estruendo era inenarrable... (KR64/Nikon Coolscan V)